Two measures to reject
California voters have two renewable energy measures on the ballot, an important issue for the state's future. But these initiatives are problematic enough to warrant rejection. Vote no on Propositions 7 and 10.
Proposition 7 is a bold proposal to accelerate the use of clean energy by requiring power companies to generate 20% of their energy from renewable sources. While the idea is interesting, there are some serious uncertainties, such as an unspecified percentage increase in the cost of electricity to consumers.
It may also be detrimental to the development of small wind and solar energy companies. The doubts caused by the drafting of this initiative are sufficient to warrant its rejection.
Proposition 10 also has a number of very serious problems. The measure authorizes the issuance of $5 billion in state bonds, of which $2.9 billion would be used as rebates to encourage consumer purchases of clean alternative fuel vehicles. The rest is earmarked for solar energy and education and training projects.
The measure is being pushed by oil and gas industry millionaire T. Boone Pickens, who is its primary benefactor. This deal by Pickens requires California to assume $10 billion in debt to be repaid over 30 years for a natural gas system of dubious advisability.
In short, the problem with Proposition 7 is so serious that it has galvanized opposition across ideological and economic lines, while Proposition 10 is more a personal windfall for its sponsor than a benefit for Californians.
"Dos medidas para rechazar”
Los votantes de California tienen ante si dos medidas sobre energía renovable. Estas iniciativas tienen suficientes problemas como para ser rechazadas. ¡Diga NO a las proposiciones 7 y 10.
La Proposición 7 es una audaz propuesta para acelerar el uso de energía limpia obligando a los compañías a generar el 20% de su energía mediante fuentes renovables. Si bien la idea es interesante no hay falta de seria incertidumbre, como un aumento en el costo de la electricidad al consumidor en un porcentaje no especificado. También puede dañar el desarrollo de las pequeñas empresas de energía eólica y solar. Las dudas que deja la iniciativa basta para a rechazarla.
Por otra parte, los problemas de la Proposición 10 son varios y muy serios. La medida autoriza la emisión de bonos estatales por valor de $5,000 millones, de los cuales $2,900 millones serían usados como reembolso para alentar la compra de vehículos con combustible alternativo limpio por parte del consumidor. El resto está destinado para energía solar y otros proyectos.
La medida está impulsada por el millonario de la industria del petróleo y gas, T. Boone Pickens, quien es el principal benefactor de la misma. Este negocio de Pickens obliga a California a asumir una deuda de $10,000 millones, a pagar en 30 años por un sistema de gas natural de dudosa conveniencia.
En resumen, la dificultad con la Proposición 7 es tan seria que galvaniza una oposición que rompe barreras ideológicas y económicas, mientras que la Proposición 10 es más un beneficio personal para su autor que para los californianos.
